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Pablo Ráez y Andrea: la historia de amor de dos guerreros separados por la leucemia

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Llevaban juntos tan sólo 10 meses, pero ya se habían prometido y soñaban con pasar juntos el resto de sus vidas. Al final, no pudo ser. Así ha sido la historia de amor de Andrea y Pablo Ráez, el marbellí que consiguió multiplicar las donaciones de médula en toda España gracias a su campaña "Siempre fuerte".
Andrea Gutiérrez es una chica marbellí de 24 años, madre de un niño de 2 y una apasionada del yoga. Profesora de esta disciplina en distintos gimnasios de la ciudad, conoció a Pablo Ráez cuando éste superó, por primera vez, la leucemia, tras recibir un trasplante de médula de su padre y someterse a tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Fue la mejor etapa de su vida: recuperada la salud, Pablo regresó a su casa y retomó sus pasiones, y lo hizo al lado de Andrea, con la que practicaba yoga en la playa de Casablanca, su lugar favorito.
Pablo no dudaba en escribir sendas declaraciones a su amor y compartirlas a través de las redes sociales: "Me llenas de amor cada día, me has enseñado muchísimo en este tiempo. Me has enseñado a amar como si no hubiera mañana, me has enseñado a ver cosas nuevas en esta vida, me has enseñado tanto que no tengo suficientes palabras de agradecimiento. Has sido muy fuerte y me parece realmente admirable. Gracias por perdonar mis enfados, mis errores, mis malas caras, mi genio, gracias por tanto. Quiero decirte que me quiero casar contigo, que quiero tener una vida a tu lado y que me haces el hombre más feliz cada vez que me sonríes".
Diez meses después de comenzar su amor, Pablo recibió la peor de las noticias: el cáncer había regresado. Él tuvo que volver al hospital para recibir nuevos tratamientos y Andrea decidió dejarlo todo para acompañarle en su lucha cada segundo: "Ella es una valiente, no cualquier persona es capaz de estar a tu lado en momentos tan difíciles y menos en tan poco tiempo juntos. Se habla mucho de lo mal que lo pasa el paciente, pero no se habla de la familia, de lo que ellos sufren. También tiene su parte muy dura y no se les atiende. Gracias amor mío por estar a mi lado a pesar de las dificultades; la distancia, la enfermedad, las preocupaciones... Haces que el hospital parezca un hotel. Eres una campeona, eres mi guerrera, te amo", le escribió Pablo a Andrea durante esos días.
Ella, algo más tímida, le demostró su amor tatuándose en el costado la frase que llevaban por bandera: "Siempre juntos", un regalo que a Pablo le entusiasmó: "Te quiero Andrea, gracias por estar conmigo cuidándome, pronto saldré de aquí y nos casaremos. Estoy tan feliz de estar prometido contigo. Eres la mujer de mi vida y estar aquí envenenándome es fácil a tu lado. Jamás te podré agradecer ni pagar todo lo que haces por mí, solo sé que lo haces desde el amor, el mismo que siento yo por ti. Estoy cansado del cáncer, de luchar, de todo... Pero lo voy a conseguir... sobre todo por mí, pero también voy a luchar para poder estar contigo toda mi vida".
El sábado 25 de febrero, Pablo murió debido a una infección generalizada. Lo hizo en su casa, rodeado de su familia y, por supuesto, junto a Andrea. Ella ocupó el primer asiento durante el funeral junto al que hubiera sido su suegro, Paco, padre de Pablo. Este martes, lloró emocionada en la entrega de Medallas al Mérito de la ciudad de Marbella recordando, probablemente, algunas de las cosas que su chico le dijo antes de marcharse: "Te amo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la lejanía y en la cercanía, pase lo que pase estaré a tu lado. Cuando salga de este hospital me voy a casar contigo".

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