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Una María Teresa Campos medicada y ansiosa no sabe cómo afrontar ya su final

Todavía no es una realidad, pero es una de esas cosas que se barrunta en el aire. Como el final de las películas de las tardes de Antena 3, de casos reales, que sabes cómo van a terminar pero, aún así, no puedes hacer nada para no verlo.
Y el detonante de ese presumible final es precisamente la mencionada cadena, la eterna competidora de Telecinco y que, en las últimas semanas, le está haciendo mucho daño a la cadena de rostros como Belén EstebanTerelu, Jorge Javier Vázquez y la misma María Teresa Campos.
Vasile no hace si no darle vueltas a cómo afrontar la sonada caída de audiencia que ha experimentado. Tomó las primeras medidas, retirar de la parrilla de los domingos Qué tiempo tan feliz, reducir la emisión de los sábados y, por ende, tocar directamente el sueldo que reciben las Campos.
Pero, y qué pasará después. Terelu y María Teresa, y también Carmen Borrego, están temiendo que Paolo decida volver a cambiar el paso y eliminar alguno de los programas en los que participan y recortarles el dinero con el que están logrando hacer frente a sus deudas.
A las de Terelu con tanta hipoteca y las de la matriarca Campos, casi un millón de euros, con la Agencia Tributaria. Tamaño es el miedo al que están haciendo frente ante las futuribles ideas peregrinas que se le pudiera pasar por la cabeza a los dirigentes de la cadena, que María Teresa no levanta cabeza.
Los nervios y el estrés le hacen mella y los ansiolíticos que le recetaron hace poco tiempo se han convertido ya en indispensables. La ansiedad que la misma María Teresa confesó le está pasando factura. Más de la deseable. Ella misma lo reconocía “a veces hay frentes abiertos que tienen que ver con el trabajo, con la vida, con la economía y, gracias a un ansiolítico, he mejorado. Y eso que soy antifármacos.”
Una situación –que, quizás, ella define como vida- y que en realidad hace referencia a sus también supuestos problemas sentimentales con Edmundo. Al final, todo suma…

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